El gobierno de Estados Unidos planteó una modificación que podría transformar la experiencia de millones de turistas que cada año cruzan sus fronteras. La iniciativa, emitida por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, propone que quienes ingresen bajo el programa de viaje sin visa deban entregar su historial de redes sociales de los últimos cinco años como parte del proceso de autorización.
El cambio afectaría a visitantes provenientes de 42 países incluidos en el esquema de ingreso simplificado, entre ellos Reino Unido, Francia, Australia, Japón o Israel. Además de la actividad en redes sociales, las autoridades buscan solicitar números telefónicos recientes, correos electrónicos de la última década e incluso información familiar.
La medida se fundamenta en un argumento de seguridad nacional, con la intención de robustecer los filtros migratorios y cumplir con directrices de fortalecimiento fronterizo. También se planea incorporar una herramienta móvil para registrar la salida del país y modernizar los controles de movilidad.
No obstante, la propuesta ha encendido alertas en organizaciones de derechos digitales y en la industria turística, que advierten posibles afectaciones económicas y una desconfianza creciente entre viajeros internacionales. El planteamiento permanecerá abierto a comentarios públicos durante dos meses antes de definirse su futuro.