La tragedia aérea que involucró a una aeronave de la Secretaría de Marina alcanzó este martes su punto más doloroso. Autoridades confirmaron la localización del último ocupante que permanecía desaparecido tras el accidente ocurrido en aguas de Galveston, con lo que se dio por concluida la fase de búsqueda y rescate. El hallazgo confirmó que seis personas perdieron la vida, mientras que dos sobrevivientes continúan bajo atención médica.
El avión siniestrado realizaba una misión de carácter humanitario cuando se precipitó, lo que convirtió el accidente en un golpe especialmente sensible para las instituciones involucradas. Entre las víctimas se encontraban personal naval y civiles, incluidos integrantes del equipo médico y un menor de edad, lo que subrayó la dimensión humana del siniestro más allá de los protocolos y cifras oficiales.
Desde las primeras horas posteriores al desplome, los trabajos de localización se desarrollaron de manera coordinada entre autoridades mexicanas y estadounidenses. La Secretaría de Marina informó que, además de las tareas operativas, se activaron mecanismos de apoyo para las familias de las víctimas, con acompañamiento institucional y asistencia en los trámites derivados del accidente.
Concluida la búsqueda, el foco se traslada ahora a la investigación para esclarecer las causas del desplome. Las autoridades señalaron que los peritajes técnicos y aeronáuticos continúan en curso, mientras la tragedia deja una estela de duelo y preguntas abiertas sobre un vuelo que tenía como objetivo salvar vidas y terminó convirtiéndose en una pérdida irreparable.