Sergio “Checo” Pérez hizo una reflexión poco habitual sobre su paso por Red Bull Racing y calificó como extremadamente complicado el rol de ser compañero de Max Verstappen, a quien definió como el eje absoluto del proyecto deportivo de la escudería. Sus declaraciones abrieron una conversación sobre las dinámicas internas en los equipos de élite de la Fórmula Uno.
El tapatío explicó que, desde su llegada, el equipo estaba estructurado para potenciar al piloto neerlandés, lo que limitaba el margen de maniobra del segundo asiento. Aun cuando los resultados acompañaban, cualquier intento de competir de tú a tú generaba tensiones y una presión constante que, con el tiempo, se volvió insostenible.
Pérez recordó que incluso en temporadas donde logró resultados históricos, como el subcampeonato mundial, las condiciones técnicas y estratégicas no siempre jugaron a su favor. Las decisiones internas, dijo, terminaban inclinándose hacia Verstappen, lo que impactó su desempeño y su confianza dentro del equipo.
Tras su salida de Red Bull al finalizar la temporada pasada, el piloto mexicano aseguró que la experiencia le dejó aprendizajes clave sobre el funcionamiento real de la categoría. De cara a su futuro en la Fórmula Uno, Checo apuesta por un entorno más equilibrado, donde el trabajo en equipo y la competitividad no dependan de un solo nombre.