El presidente de Colombia, Gustavo Petro, confirmó que el próximo 3 de febrero se reunirá en Estados Unidos con su homólogo Donald Trump, en un momento clave para una relación bilateral que atraviesa uno de sus episodios más tensos en décadas. El encuentro se da luego de una reciente desescalada verbal entre ambos mandatarios, marcada por una llamada telefónica que abrió la puerta al diálogo tras un largo periodo de confrontaciones públicas.
Durante el último año, el vínculo entre Bogotá y Washington se deterioró de forma acelerada. Las diferencias ideológicas se tradujeron en acusaciones directas, amenazas de acciones militares y decisiones diplomáticas inéditas, como el retiro de la certificación antidrogas a Colombia y la revocación de la visa estadounidense a Petro. La situación se agravó tras la intervención de Estados Unidos en Venezuela, cuando Trump llegó a insinuar una posible incursión militar en territorio colombiano.
La reunión del 3 de febrero aparece así como un intento de recomposición. Petro ha señalado que el objetivo central será explicar con mayor claridad la estrategia de su gobierno contra el narcotráfico, destacando las incautaciones récord de cocaína durante su administración y la necesidad de una cooperación basada en información real y no en percepciones políticas. Ambos gobiernos también han planteado acciones conjuntas para enfrentar a grupos armados como el ELN, que opera en zonas fronterizas con Venezuela.
Más allá de los temas de seguridad, el encuentro tiene un peso simbólico: refleja la urgencia de evitar un quiebre mayor entre dos países que han sido aliados históricos en lo militar y lo económico. Aunque Petro ha sido cauteloso al hablar de resultados inmediatos, la cita en Washington representa un primer paso para reconstruir canales de comunicación y redefinir una relación que, desde el regreso de Trump al poder en 2025, ha vivido sus momentos más frágiles.