María Corina Machado arribó este jueves a la Casa Blanca para participar en un encuentro privado con Donald Trump. La líder opositora venezolana fue recibida para un almuerzo a puerta cerrada, en un momento crítico tras recientes operaciones internacionales en Venezuela y movimientos de la oposición para consolidar su influencia.
El encuentro ocurre apenas días después de que fuerzas estadounidenses capturaran a Nicolás Maduro, generando un escenario político incierto en Caracas. La reunión busca establecer canales de comunicación directa y posicionar a Machado como un actor relevante en la transición política, pese a la falta de respaldo unificado dentro de su país.
Aunque la administración estadounidense ha indicado que Machado no forma parte central de la primera fase de la transición venezolana, su presencia en la Casa Blanca evidencia el interés de Washington por mantenerla en la conversación sobre el futuro de Venezuela. La discreción del almuerzo subraya la sensibilidad de los temas abordados, que incluyen estrategias políticas y perspectivas de apoyo internacional.
Este acercamiento marca un episodio importante en la política internacional, reflejando cómo actores venezolanos buscan fortalecer su posición mientras Estados Unidos ajusta su influencia sobre los cambios en la nación sudamericana.