Productores agrícolas de distintas regiones del país solicitaron al secretario de Economía, Marcelo Ebrard, abrir un diálogo directo con pequeños y medianos campesinos para analizar la posible exclusión del maíz, trigo y frijol del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. El planteamiento surge ante lo que califican como una competencia desequilibrada que ha debilitado la producción nacional de granos básicos.
Desde la óptica del sector agrario, los costos para sembrar y cosechar se han elevado de forma sostenida, mientras los precios internacionales se mantienen a la baja, lo que ha reducido los márgenes de ganancia y provocado que amplias superficies queden sin sembrar. Esta combinación, señalan, limita la posibilidad de vender a precios justos y compromete la viabilidad económica del campo mexicano.
El dirigente de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas, Álvaro López Ríos, subrayó que el debate sobre el T-MEC ha privilegiado a sectores industriales, dejando al margen al campo, pese a su papel estratégico en la alimentación del país. Alertó que, sin una política agroalimentaria que impulse productividad, tecnología, financiamiento e infraestructura, México continuará incrementando su dependencia de las importaciones.
En este contexto, los productores propusieron diseñar un nuevo programa integral para el desarrollo rural y pidieron una coordinación más estrecha entre las secretarías de Economía y de Agricultura. Advirtieron que la reciente disminución en la producción de maíz blanco agrava el riesgo para el abasto interno y la seguridad alimentaria, por lo que insistieron en que el tema agrícola debe ocupar un lugar central en la revisión del tratado comercial.