La movilidad sustentable en México sumó un nuevo capítulo con la presentación del autobús eléctrico Taruk, un proyecto diseñado, patentado y fabricado en el país. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, encabezaron el acto que puso en el centro una idea clave: la transición ecológica también puede ser una oportunidad industrial y económica si se construye desde lo local.
Más allá de ser un vehículo limpio, Taruk representa una apuesta estratégica por la soberanía tecnológica. Ebrard subrayó que su desarrollo demuestra que México puede competir en sectores de alto valor agregado, generar empleos especializados y reducir la dependencia de tecnología importada. La experiencia previa en ciudades como Chetumal, donde ya ha sido incorporado al transporte público, refuerza la viabilidad del proyecto en condiciones reales de operación.
Desde el ámbito urbano, Clara Brugada vinculó la llegada de Taruk con el momento económico que vive la capital del país. Destacó que la Ciudad de México ha incrementado su inversión extranjera directa, mantiene crecimiento económico por encima del promedio nacional y registra el nivel de desempleo más bajo en dos décadas, factores que permiten impulsar proyectos de innovación con impacto social y ambiental.
Taruk, cuyo nombre en lengua yaqui significa “correcaminos”, es resultado de la colaboración entre MegaFlux, DINA, la UNAM y el Conahcyt. Con capacidad para 60 pasajeros, autonomía de hasta 350 kilómetros y menores costos operativos frente a unidades diésel, el autobús no solo apunta a reducir emisiones, sino a replantear el futuro del transporte público como un motor de desarrollo, innovación y orgullo tecnológico mexicano.