Por Redacción Contra Réplica

Rehabilitación de carretera reduce aislamiento en San Vicente

Tras más de una década de deterioro, el arranque de obras en la vía hacia El Higo promete acortar traslados y reactivar la movilidad entre San Luis Potosí y Veracruz.

 

Durante años, recorrer los 15 kilómetros que conectan San Vicente Tancuayalab con El Higo significaba avanzar entre baches, esquivar enormes hoyos y resignarse a trayectos que podían extenderse hasta una hora. Hoy, con el inicio formal de la rehabilitación de esta carretera interestatal, la expectativa en la región no gira solo en torno al asfalto nuevo, sino a lo que implica en términos de tiempo, seguridad y oportunidades económicas.

Habitantes de comunidades como el ejido León Martínez recuerdan que el deterioro del camino complicaba incluso las emergencias médicas. Un traslado que en condiciones óptimas debería tomar 20 minutos se convertía en una carrera lenta y accidentada. Para transportistas y taxistas, además del desgaste mecánico, el mal estado representaba pérdidas constantes y un freno para la actividad productiva local.

La obra, impulsada por el Gobierno del Estado, busca revertir ese rezago histórico en una vía que enlaza San Luis Potosí con Veracruz y que funciona como arteria principal para ejidos, camioneros y pequeños productores. En una zona donde la movilidad es clave para el comercio agrícola y el acceso a servicios, la infraestructura no es un lujo, sino una necesidad básica para sostener la dinámica regional.

Más allá del acto oficial, el arranque de la rehabilitación es leído por los habitantes como una señal de atención a comunidades que se consideraban relegadas. La carretera a El Higo no solo conecta dos entidades; conecta historias cotidianas con mercados, hospitales y escuelas. Si la promesa se concreta en obra duradera, el beneficio no será solo un trayecto más corto, sino una mejora tangible en la calidad de vida de miles de familias.