Arrancar el año cuesta más. En enero de 2026, el valor promedio de la canasta alimentaria y no alimentaria en zonas urbanas se ubicó en 4 mil 843.11 pesos por persona, el registro más alto desde que se tiene medición. En el ámbito rural, el monto alcanzó 3 mil 465.76 pesos, también en un máximo histórico, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
En comparación con enero del año pasado, el aumento fue de 182.59 pesos por persona en ciudades y de 123.55 pesos en el campo. En términos porcentuales, el encarecimiento fue de 3.9 por ciento anual en zonas urbanas y de 3.7 por ciento en rurales. Aunque las variaciones parecen moderadas, en el gasto cotidiano representan una presión constante para millones de hogares.
El organismo identificó que el mayor impacto provino de los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar, el bistec de res y la leche pasteurizada de vaca. En las ciudades, salir a comer o comprar comida preparada fue el componente que más empujó el alza; en comunidades rurales, el incremento en el precio del bistec de res tuvo el efecto más fuerte en el presupuesto familiar.
A estos ajustes se suman incrementos en transporte público, cuidados personales, educación, cultura y recreación, que también elevaron el costo de la canasta no alimentaria. Con una inflación anual general de 3.8 por ciento en enero y un avance mensual de 0.4 por ciento, el encarecimiento de la canasta básica se colocó ligeramente por encima del promedio nacional, un dato que revela que el bolsillo resiente con mayor intensidad los gastos esenciales.