Una columna de humo visible desde distintos puntos de Oaxaca encendió la alerta la tarde del miércoles en las cercanías de Monte Albán. El incendio, registrado en una zona de vegetación seca próxima al emblemático sitio arqueológico, generó preocupación entre habitantes y visitantes ante el riesgo de que las llamas avanzaran hacia el área patrimonial.
El siniestro se originó en pastizales ubicados fuera del polígono protegido, pero lo suficientemente cercanos para activar un operativo inmediato. Brigadas estatales forestales, personal de Protección Civil y corporaciones municipales se desplegaron para contener el fuego y evitar su propagación hacia zonas habitadas o estructuras históricas.
Tras varias horas de trabajo, las autoridades informaron que el incendio fue controlado en su totalidad y se iniciaron labores de enfriamiento para descartar posibles reactivaciones. No se reportaron daños a la zona arqueológica ni personas lesionadas, aunque el episodio evidenció la vulnerabilidad del entorno ante la temporada seca.
Monte Albán, antiguo centro ceremonial zapoteca y uno de los principales símbolos culturales de Oaxaca, volvió a colocarse en el centro de la conversación pública. Más allá del susto, el incidente reaviva la discusión sobre la prevención de incendios y la protección de espacios naturales y patrimoniales que forman parte de la identidad colectiva del estado.