Por Eugenia González

Cáncer infantil: detección oportuna, clave para salvar vidas

Especialista del Hospital Regional de Alta Especialidad Ignacio Morones Prieto llama a no temer al diagnóstico y actuar ante signos de alarma.

El cáncer en menores de 18 años es actualmente la segunda causa de muerte en la población infantil, advirtió el hematólogo pediatra Eduardo Roberto Caballero Lugo, especialista del Hospital Regional de Alta Especialidad Ignacio Morones Prieto. Explicó que el cáncer infantil agrupa diversas enfermedades caracterizadas por la presencia de células tumorales malignas que pueden afectar distintos órganos y sistemas del cuerpo.

Detalló que el tipo más frecuente en niños es la leucemia aguda linfoblástica, la cual representa entre el 60 y 70 por ciento de los casos oncológicos pediátricos. Como hematólogo, señaló, gran parte de su labor se centra en atender enfermedades de la sangre, siendo esta leucemia una de las principales. En el marco del mes de concientización sobre el cáncer infantil, destacó la importancia de informar a la población sobre el panorama actual y las posibilidades reales de tratamiento.

A diferencia de algunos cánceres en adultos, donde existen factores de riesgo claramente identificados —como el tabaquismo o el virus del papiloma humano—, en la infancia no hay una causa directa que pueda prevenirse de manera específica. Por ello, subrayó que la estrategia más efectiva no es la prevención como tal, sino la detección oportuna. “Un niño que desarrollará una enfermedad oncológica la va a presentar; lo más importante es identificarla a tiempo”, afirmó.

Caballero Lugo explicó que cuando la leucemia aguda linfoblástica se detecta en etapas tempranas, la tasa de curación puede alcanzar entre el 90 y 99 por ciento. En países desarrollados, incluso, es considerada una enfermedad altamente tratable y con amplias probabilidades de supervivencia. La clave, dijo, es iniciar tratamiento en fases iniciales para reducir complicaciones y evitar terapias más agresivas.

Entre los principales signos de alarma que padres, madres y docentes deben vigilar se encuentran fiebre persistente sin causa aparente por más de cinco días, sangrados frecuentes, moretones o petequias, infecciones recurrentes, ganglios inflamados, crecimiento abdominal inexplicable, pérdida de peso y palidez marcada. En tumores del sistema nervioso central pueden presentarse cambios de conducta, vómitos persistentes, confusión o somnolencia. El especialista exhortó a acudir al centro de salud ante cualquiera de estos síntomas para aplicar la Cédula de Detección Oportuna de Cáncer y, de ser necesario, canalizar al menor a atención especializada. Concluyó que hoy en día un diagnóstico de cáncer infantil no es una sentencia de muerte, sino una oportunidad de vida si se actúa a tiempo.