Por Redacción Contra Réplica

San Luis Potosí fortalece lazos económicos con Japón

Con 80 empresas niponas instaladas en el estado y una oficina permanente en Asia, la entidad apuesta por consolidarse como puente estratégico entre México y Japón.

La relación entre San Luis Potosí y Japón ya no es solo industrial: es estratégica. Con cerca de 80 empresas japonesas operando en su territorio, el estado se posiciona como uno de los principales nodos de inversión asiática en el Bajío, una región clave para la manufactura y la exportación en México. La apuesta va más allá de atraer capital; busca construir una alianza de largo plazo que combine innovación, financiamiento y expansión comercial.

Durante un encuentro con la Cámara Japonesa de Comercio e Industria de México en la entidad, el titular de la Secretaría de Desarrollo Económico, Jesús Salvador González Martínez, destacó la confianza que el empresariado nipón ha depositado en el estado. A la reunión asistieron Kengo Okumura, del Consulado General de Japón en León; Kohei Hoshide, representante del organismo empresarial en San Luis Potosí; y Hiroko Toyama, directora regional del Bajío, quienes subrayaron el clima de certidumbre y coordinación institucional que ha favorecido la llegada y permanencia de inversiones.

Uno de los elementos que distingue a la entidad es su representación oficial permanente en Japón, encabezada por Rodolfo González Ono. Desde esa oficina se impulsó el primer seminario de promoción dirigido a empresas japonesas interesadas en invertir en México, así como reuniones con la JETRO y diversas cámaras empresariales en distintas ciudades. También se abrieron canales de diálogo con instituciones financieras para explorar nuevos esquemas de colaboración.

Este despliegue institucional convierte a San Luis Potosí en el único estado mexicano con presencia continua en Japón, una estrategia que apunta a fortalecer su perfil internacional en un contexto de competencia global por atraer inversiones. Más que una relación protocolaria, el vínculo con el sector empresarial japonés se perfila como una plataforma para diversificar mercados, generar empleo y consolidar al estado como protagonista en la economía internacional.