Por Redacción Contra Réplica

La limpieza del hogar, un hábito esencial que contribuye al bienestar

Prácticas como depurar espacios, reorganizar habitaciones o desechar objetos en desuso combinan un componente simbólico con una necesidad funcional: iniciar el año en entornos más armónicos, seguros y eficientes.

Sin embargo, para la industria del cuidado del hogar, el desafío va más allá de los picos estacionales. De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria de Productos Cosméticos y del Cuidado del Hogar (CANIPEC), la limpieza debe consolidarse como un hábito cotidiano, integrado a la vida diaria de los hogares, y no limitarse a momentos específicos del calendario.

 

El organismo estima que tan solo en 2025 el mercado de cuidado del hogar alcanzó un valor aproximado de 154,881 mil millones de pesos, impulsado principalmente por categorías como lavandería, productos para el cuidado de superficies, blanqueadores y lavatrastes, que se mantienen entre las más consumidas por los hogares mexicanos.

 

Estas cifras reflejan no solo un crecimiento sostenido del sector, sino también la relevancia que la limpieza tiene en la rutina diaria de millones de personas.

 

A este dinamismo se suman los aromatizantes, una categoría que en 2025 representó un valor cercano a los 4,222 millones de pesos y hacia la cual los consumidores muestran una clara preferencia.

 

Fragancias agradables y de mayor duración funcionan como un complemento a las labores de limpieza, aportando una dimensión sensorial que transforma estas actividades en experiencias más satisfactorias y vinculadas con la sensación de bienestar dentro del hogar.

 

 

> Rosa María Sánchez Maldonado, directora general de la Cámara, explica que la relación entre los consumidores y sus hábitos de limpieza ha evolucionado de manera significativa. “Ya no se trata solo de limpiar, sino de cómo esa experiencia contribuye al bienestar integral dentro del hogar. La limpieza se ha convertido en un nuevo lenguaje de bienestar”, afirma.

 

Esta tendencia ha impulsado a la industria a desarrollar fórmulas más concentradas, multifuncionales y eficientes, que permitan optimizar recursos —como agua, tiempo y producto— sin sacrificar desempeño ni accesibilidad.

 

“El reto está en integrar sensorialidad, alto rendimiento y sostenibilidad de forma honesta y viable, porque hoy el consumidor exige productos que funcionen, se sientan bien y reflejen responsabilidad con su entorno”, añade la directiva.