Por Redacción Contra Réplica

Ludopatía, una adicción silenciosa que afecta la salud mental y social de los hombres

Especialistas advierten que el juego de apuestas puede convertirse en una conducta compulsiva desde la adolescencia, afectando el bienestar emocional, familiar y económico.

El juego de apuestas, frecuentemente visto como una forma de diversión, puede transformarse en una adicción con graves consecuencias emocionales y sociales. Así lo advirtió el licenciado Jesús Alejandro Morquecho González, responsable estatal del Centro de Tratamiento Residencial en Adicciones, quien destacó la necesidad de abordar el problema desde la prevención y la educación temprana.

El especialista explicó que la ludopatía es reconocida como un trastorno de salud mental caracterizado por un patrón persistente de juego que interfiere con la vida personal, familiar y laboral. Entre las señales más comunes se encuentran la obsesión por apostar, el incremento progresivo del dinero invertido, la frustración al intentar dejar el juego, el uso de las apuestas como escape emocional y la tendencia a mentir o endeudarse para seguir jugando.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2025, el 6.9% de los adolescentes entre 12 y 17 años participó en juegos de azar durante el último año, con una mayor incidencia en varones (9.2%) frente a mujeres (4.5%). En la población adulta, el 3.9% declaró haber apostado, siendo nuevamente los hombres quienes presentan mayor riesgo con un 5.4%, frente al 2.4% registrado en mujeres.

El estudio también revela que entre los adolescentes jugadores, el 7% muestra conductas de juego problemático, mientras que en adultos la cifra alcanza el 6.1%, lo que demuestra que la adicción al juego puede desarrollarse a cualquier edad si no se detecta a tiempo.

Morquecho González enfatizó que la prevención debe comenzar en el hogar y en las escuelas, fomentando el autocontrol, la toma de decisiones responsables y hábitos de vida saludables. “La ludopatía no solo afecta la economía, sino la salud mental y la estabilidad emocional. Crear conciencia es una responsabilidad colectiva”, concluyó.