En Salinas de Hidalgo, la infraestructura dejó de ser promesa para convertirse en asfalto recién tendido. La inauguración de las calles De La Paz y Nassau, junto con el arranque de la rehabilitación del camino Salinas–Peñón Blanco y la entrega del Programa de Seguridad Alimentaria, modificó la dinámica diaria de colonias y comunidades que por años reportaron abandono.
Para habitantes como Verónica Sustaíta, de la zona conocida como Las Colonias, la diferencia se mide en minutos: el trayecto hacia la cabecera municipal, que antes tomaba hasta media hora por el deterioro del camino, ahora podrá recorrerse en aproximadamente 15 minutos. Roberto Dueñas, de la comunidad Conejillos, subrayó otro ángulo: las malas condiciones previas representaban un riesgo constante para motociclistas y peatones, especialmente en tramos sin señalización adecuada.
El impacto también se siente en el campo. Gerardo Calvillo, productor agrícola, señaló que la mejora del camino facilitará la entrada de compradores y transportistas interesados en productos como chile y frijol. Antes, explicó, los camiones enfrentaban obstáculos para acceder a las parcelas, lo que encarecía traslados y complicaba la comercialización de las cosechas.
En la cabecera municipal, la pavimentación de avenidas y calles cambió la experiencia cotidiana. Natalia Torres, quien se desplaza en bicicleta, destacó que caminar o rodar por la zona era complicado y poco seguro, sobre todo de noche. Jesús Bernal Hernández coincidió en que las nuevas condiciones dignifican espacios que permanecieron rezagados durante años. Más allá de los discursos oficiales, las obras empiezan a medirse en movilidad, seguridad y oportunidades económicas para una comunidad que busca recuperar tiempo y certidumbre.