La noche del domingo 15 de febrero quedó marcada por el estruendo que cimbró a la colonia Los Aguilares, en la cabecera municipal de Villa de Pozos. A las 21:30 horas, la explosión de un tanque de gas al interior de una lavandería sobre la calle Miguel Hidalgo desató momentos de pánico entre vecinos y comerciantes. Aunque no hubo pérdidas humanas, el saldo material fue devastador y hoy las víctimas temen que el caso quede en la impunidad.
El siniestro se originó en el negocio de la familia Jasso Sánchez, quienes apenas siete meses atrás habían emprendido con esfuerzo su propia lavandería. Para equiparla, adquirieron lavadoras y maquinaria a crédito, compromisos que aún no terminaban de pagar. Pero en cuestión de segundos, la explosión redujo el local a cenizas y los dejó en bancarrota.
De acuerdo con testimonios de vecinos, la detonación habría sido provocada por la acumulación de gas LP presuntamente proveniente de un tanque en mal estado que fue surtido días antes por una empresa gasera. Patricia Jasso Sánchez -socia de la lavandería- explicó que el cilindro, de 30 kilos, fue adquirido el 12 de febrero y que cuentan con el comprobante de compra.
“Fue pérdida total. No sabemos qué fue lo que pasó. Fueron demasiadas afectaciones a la redonda”, señaló. La familia asegura que no percibieron olor a gas previo al estallido.
El impacto no solo destruyó su patrimonio. La onda expansiva dañó estructuras contiguas, cuarteó paredes, derribó puertas y ventanas, afectó cocheras y vehículos, y dejó severos daños en viviendas y negocios aledaños.
Por su parte, la Dirección de Protección Civil municipal y Bomberos Metropolitanos atendieron la emergencia, mientras que el conteo preliminar estima pérdidas de por lo menos cinco millones de pesos. Así como en algunos inmuebles, las autoridades determinaron que será necesaria la demolición.
Todo lo anterior suma que para la familia afectada, el verdadero daño apenas comienza. Pues además de enfrentar la quiebra, lidian con la presión de responder por los daños ocasionados a terceros.
Al testimonio se suma la señora Remedios, vecina del lugar quién relató lo vivido esa noche. En un momento de terror y adrenalina, las familias salieron de sus casas sin zapatos al escuchar la explosión. Pero más allá de la preocupación material, temieron por la vida de quienes se encontraban dentro de la lavandería.
De acuerdo con las estadísticas del Honorable Cuerpos de Bomberos, en San Luis Potosí las fugas de gas representan uno de los principales riesgos domésticos en la zona metropolitana, superando incluso en un 340 por ciento los siniestros por incendios en el último año. En este contexto, los afectados exigen que se investigue a fondo la posible responsabilidad de la empresa proveedora del tanque.
Si bien, en su mayoría activistas y vecinos han comenzado a organizarse para buscar acompañamiento legal, Patricia Jasso Sánchez teme por las amenazas que ella y su familia, han recibido de parte de algunos particulares molestos con la situación.
Por lo tanto, la solidaridad ciudadana se ha hecho presente mediante donativos en especie y apoyos económicos que intentan aliviar, en parte, la carga de una familia que lo perdió todo.
Finalmente, la incertidumbre sobre la calidad y seguridad de los servicios básicos en los hogares ha encendido la preocupación en esta comunidad. Para los Jasso Sánchez, el estallido no solo destruyó un negocio: arrasó con el proyecto de vida que apenas comenzaba y los colocó ante una batalla legal y económica que, temen, deberán enfrentar solos si no se deslindan responsabilidades.