La puerta de “La Aldea de los Abuelos” se cerró con sellos oficiales y, detrás de ellos, quedó al descubierto una realidad preocupante: 22 personas adultas mayores vivían en condiciones que ponían en riesgo su salud. La Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios determinó la clausura del centro tras detectar múltiples irregularidades que iban desde agua sin cloración hasta áreas comunes con deficiente higiene.
La inspección reveló ventanas sin vidrio, baños en mal estado, espacios con ventilación inadecuada y una cocina deteriorada, con carencias en limpieza tanto en el comedor como en la despensa. Para quienes habitaban el lugar, estas fallas no eran detalles menores, sino factores que podían traducirse en enfermedades o complicaciones graves, considerando su condición de vulnerabilidad.
Ante el panorama, se activó un protocolo interinstitucional en el que participaron el Sistema Estatal DIF, Protección Civil, la Guardia Civil Estatal y la Policía de Investigación. El objetivo fue garantizar el traslado seguro y la atención inmediata de los residentes, quienes fueron canalizados a la Casa de los Potosinos, donde recibirán albergue temporal y cuidados integrales.
El DIF estatal informó que brindará representación jurídica, atención psicológica y acompañamiento social para favorecer, cuando sea posible, la reintegración familiar. Más allá del cierre de un inmueble, el caso abre la discusión sobre la supervisión de centros de asistencia privados y la necesidad de reforzar mecanismos que aseguren una vejez digna, con respeto pleno a los derechos humanos.