Con la llegada de la Cuaresma, el consumo de pescados y mariscos se dispara y, con él, también los riesgos sanitarios si no se extreman cuidados. En San Luis Potosí, los Servicios de Salud pusieron en marcha el Operativo Cuaresma 2026, una estrategia encabezada por la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios para reforzar la supervisión en mercados, parajes turísticos, balnearios y establecimientos dedicados a la venta de productos del mar.
Desde principios de febrero, la autoridad ha capacitado a más de 200 personas dedicadas al manejo y preparación de alimentos, como parte de un calendario que contempla 17 cursos, nueve pláticas informativas y 861 asesorías que se extenderán hasta abril. La intención es anticiparse al incremento en la demanda y reducir posibles brotes de enfermedades gastrointestinales durante el periodo vacacional.
Más allá de la inspección, el operativo busca fomentar una cultura preventiva entre comerciantes y consumidores. Los inspectores distribuyen material informativo y orientan sobre prácticas básicas de higiene, almacenamiento y refrigeración, elementos clave en una temporada donde la tradición gastronómica se mezcla con el turismo y la movilidad masiva.
Las recomendaciones también alcanzan al público: elegir pescados con ojos brillantes y piel firme, y verificar que ostiones, almejas y mejillones tengan las conchas cerradas antes de comprarlos. Pequeños detalles que pueden marcar la diferencia entre disfrutar la temporada y enfrentar complicaciones de salud, en una época donde la seguridad alimentaria se vuelve tan importante como la tradición misma.