El sarampión, una enfermedad que parecía lejana para muchas familias, volvió a encender las alertas sanitarias en San Luis Potosí. Entre el 1 de enero y el 17 de febrero se confirmaron tres casos en la entidad, lo que activó una respuesta inmediata del sector salud para contener posibles contagios y reforzar la cobertura de vacunación.
En paralelo, 40 casos sospechosos permanecen bajo estudio epidemiológico. La vigilancia se ha extendido a centros de salud y hospitales, pero también a planteles educativos, donde autoridades sanitarias trabajan de la mano con la Secretaría de Educación y el Sistema Educativo Estatal Regular para detectar de manera oportuna cualquier síntoma entre estudiantes.
La estrategia preventiva ha permitido aplicar más de 300 mil vacunas en las primeras semanas del año. Las autoridades aseguran que existe suficiente biológico disponible para niñas y niños de 12 y 18 meses, menores de 1 a 9 años que no hayan completado su esquema, así como para personas de 10 a 49 años que desconocen si cuentan con la dosis correspondiente o la tienen incompleta.
El llamado es claro: revisar la cartilla de vacunación y acudir a los servicios de salud en caso de dudas. En un contexto donde la movilidad y el regreso pleno a actividades escolares incrementan el riesgo de propagación, la inmunización sigue siendo la herramienta más eficaz para evitar brotes mayores y proteger a la comunidad.