Por Kenia Hernández

Potosinos devotos encuentran renovación espiritual este miércoles de ceniza

Generación tras generación, el hábito de recibir los signos sagrados es tradición en las familias católicas.

Al igual que cada inicio de la Cuaresma, el Miércoles de Ceniza marca el inicio de un periodo de reflexión para recibir la Pascua en la religión católica. Este 18 de febrero, según lo previsto en el calendario, cientos de devotos acudieron a las iglesias de San Luis Potosí para recibir el sacramental de la cruz de ceniza en su frente, como símbolo de esta celebración. En ella, recalcan que encuentran el sentido de renovación espiritual para su vida.

Generación tras generación, el hábito de recibir los signos sagrados es tradición en las familias católicas. Pese a que, en la modernidad, se advierte que el apego ha decaído, para muchos aún simboliza una bendición que a su vez, se transforma en arrepentimiento y espejo de la fragilidad humana. 

"Es la renovación de nuestro catolicismo. Hay mucha gente que ya no cree, ya no comulga, ya nada. Pero lo vemos, existimos por obra y gracia de nuestro padre santísimo... Para nosotras la toma de ceniza es para reafirmar la conversación y el arrepentimiento de nuestras malas obras porque somos humanos", indicó Irma Monreal y María del Rosario Monreal, hija y madre respectivamente quienes asistieron esta mañana al Santuario de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en la capital.

Un poco más cercana a la apreciación de la generación millenial, Rosario Torres de 36 años, denota que a pesar de que existe una separación cada vez más marcada entre la vida espiritual y la rutina, ella procura inculcarle los valores de la religión católica a sus hijas de seis y cinco años. Sobre todo en este miércoles de ceniza.

"Para mí es una forma de sanar mi espíritu, me ayuda a sentirme bien y reafirmar su conexión con la iglesias católica... Mi mamá nos traía y nos mostraba que esto limpiaba nuestro espíritu y nos prepara para recibir la cuaresma", narró.

"Polvo eres y en polvo te convertirás" es el lema central de este día. Una cita extraída de la biblia, en el Génesis 3:19 que recuerda a su comunidad la mortalidad y origen terrenal del ser humano.

Entre los testimonios de quienes asistieron a la comulga, converge un sentimiento general, tranquilidad, alegría y paz. Algo que -en opinión de Irma Monreal-, hace falta hoy más que nunca ante la violencia. Finalmente, los asistentes se inclinan ante las figuras del templo para despedir su visita y así iniciar el periodo de ayuno, con la esperanza de que gradulmente las generaciones jóvenes retomen la conexión con el ente divino.