En un testimonio clave durante el juicio por adicción a redes sociales en Los Ángeles, Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Meta, admitió que su compañía demoró en establecer mecanismos confiables para identificar a usuarios menores de 13 años en Instagram. La revelación surge en un caso que cuestiona si la plataforma fomenta el uso compulsivo entre menores y su impacto en la salud mental.
Documentos internos presentados en el juicio indican que en 2015 había cerca de cuatro millones de usuarios infantiles, lo que equivalía a alrededor del 30% de los niños de entre 10 y 12 años en Estados Unidos. Ante la evidencia, Zuckerberg reconoció que “podríamos haberlo hecho antes”, aunque aseguró que hoy la empresa cuenta con procedimientos adecuados para la verificación de edad.
La demanda, encabezada por Kaley G.M., de 20 años, sostiene que Instagram y YouTube estaban diseñados para enganchar a jóvenes de manera compulsiva. La joven comenzó a usar YouTube a los seis años e Instagram a los 11, sumando luego TikTok y Snapchat. El abogado de la parte demandante, Mark Lanier, criticó que los límites de edad estaban escondidos en acuerdos de usuario poco accesibles y que la aplicación de estas reglas fue laxa mientras Meta incentivaba mayor tiempo de uso.
Este juicio es parte de un grupo de procesos legales en Estados Unidos que podrían establecer precedentes sobre la responsabilidad de las redes sociales en problemas de salud mental juvenil, incluyendo depresión, ansiedad, trastornos alimenticios y suicidios. Zuckerberg defendió que la misión de Meta sigue siendo crear servicios que conecten a las personas, aunque reconoció errores en la implementación de controles para menores.