La fragilidad de la infancia volvió a exhibir las grietas del sistema de salud en las regiones más pobres del país. La Secretaría de Salud de Guerrero confirmó la muerte de un bebé de dos años en el municipio de Cochoapa el Grande, caso relacionado con el actual brote de sarampión que afecta a distintas comunidades de la zona Montaña.
El menor, originario de la comunidad de Río Encajonado, fue clasificado como un fallecimiento por asociación epidemiológica, debido a que uno de sus familiares cercanos dio positivo a la enfermedad. Aunque no se contó con una prueba de laboratorio directa en el niño, el cuadro clínico y el contexto de contagio permitieron a las autoridades vincular el deceso con el virus.
El caso no ocurre en el vacío. Cochoapa el Grande es uno de los municipios con mayores índices de marginación en México, donde el acceso a servicios médicos y esquemas completos de vacunación suele enfrentarse a obstáculos geográficos, económicos y culturales. En estas condiciones, enfermedades prevenibles como el sarampión encuentran terreno fértil para propagarse.
Más allá de la cifra, la muerte del pequeño coloca el foco en la brecha sanitaria que persiste en zonas rurales. El brote no sólo representa un reto epidemiológico, sino también un llamado urgente a reforzar las campañas de inmunización y la presencia médica en regiones donde la prevención aún no logra llegar a todos.