Durante tres días, las calles de Cedral se transformaron en un escaparate de identidad y oficio. El Festival Artesanal del Altiplano cerró con saldo positivo tras congregar a artesanas, artesanos y agroartesanos de 15 municipios, en un encuentro que no solo celebró la tradición, sino que también activó la economía local en una región donde cada venta cuenta.
Bordados Tének y náhuatl, arte huichol, joyería, madera calada y textiles convivieron con productos de piel y sabores tradicionales como campechanas, galletas artesanales, miel, café y moringa. La diversidad de piezas exhibidas evidenció que el talento potosino no es una postal estática, sino un sector dinámico que busca nuevos mercados sin renunciar a sus raíces culturales.
El evento se realizó con el respaldo del gobernador Ricardo Gallardo Cardona, como parte de una estrategia para ampliar oportunidades de comercialización y posicionar marcas locales. Más allá del discurso institucional, el impacto se reflejó en la afluencia de visitantes y en el intercambio directo entre productores y consumidores, un puente que fortalece cadenas de valor en comunidades rurales.
El titular de la Secretaría de Desarrollo Económico, Jesús Salvador González Martínez, reiteró que estos espacios continuarán como plataforma para consolidar el trabajo artesanal como motor regional. En el Altiplano, donde la tradición se hereda de generación en generación, el festival dejó claro que preservar la cultura también puede ser una apuesta rentable para el desarrollo.