El sol apenas calienta los adoquines del centro cuando los potosinos salen a trabajar. Desde tempranas horas, en la Jurisdicción Sanitaria No. 1 de la capital, brota el vaivén de zapatos blancos y chalecos verdes que guarecen las dosis de vacunación. En algunas horas, recorrerán calles, avenidas y colonias de la capital, es el arranque de una nueva jornada de Visitando Corazones, el programa que lleva servicios de salud hasta la puerta de los hogares.
A las 9:30 de la mañana, enfermeras y enfermeros parten desde la Calzada de Guadalupe. Las hieleras están listas, los termos armados y las rutas asignadas. Cada brigada sabe con anticipación qué biológico solicitará; pero especialmente en esta temporada, la vacuna contra el sarampión encabeza la lista. La organización comienza un día antes, cuando coordinadoras y personal de vacunas confirman pedidos y logística para que la salida sea puntual.
En la zona metropolitana, tres coordinadoras dirigen más de 50 brigadas médicas integradas por un centenar de profesionales de la salud. La meta es clara, garantizar el acceso a la atención primaria gratuita, especialmente a quienes enfrentan dificultades para trasladarse a un centro médico. Cada visita domiciliaria está programada para durar entre 15 y 20 minutos, aunque los trabajadores señalan que una consulta puede extenderse hasta una hora si varias personas del hogar requieren atención.
Como coordinación de un programa social, se remarca algo fundamental: el trabajo en campo demanda más que conocimientos clínicos. Requiere empatía, cercanía y la construcción de confianza para invitar al forastero a pasar. Los brigadistas relatan que han llegado a colonias donde el nivel socioeconómico aparenta estabilidad, pero en cuyo interior hay pacientes postrados en cama o familias sin seguridad social.
Para Luis Gerardo Hernández Amaya, brigadista con más de nueve años de experiencia, la prevención es el eje del bienestar familiar. Señala que en adultos mayores, la prioridad suele centrarse en el control de enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión. Sin embargo, en zonas con mayor presencia de niñas y niños, la demanda principal es completar esquemas de inmunización que, por la carga de trabajo de sus madres, las familias no han podido cubrir.
Aún así, el reto se posiciona no tan lejano a la realidad de hoy, tras la pandemia, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) informó que la cobertura de vacunación infantil en México cayó un 36 por ciento. Lo que hoy, abrió la puerta al repunte de enfermedades prevenibles como el sarampión.
En cada jornada, Hernández Amaya reportó que una brigada puede aplicar hasta 50 dosis de biológicos que protegen contra el sarampión, la influenza y el neumococo, especialmente durante la temporada invernal.
Sin embargo, el alcance del programa va más allá de la inmunización. En la conversación cercana con las y los pacientes, el personal detecta casos de personas que desconocen padecer diabetes o hipertensión. Cuando esto sucede, recomiendan dar seguimiento y se programa una segunda visita. La satisfacción final del equipo radica en llegar a quienes más lo necesitan así como dignificar el cuidado.
Corazón con corazón y casa por casa, los guardianes de uniforme blanco y chalecos verdes avanzan por la ciudad convencidos de que la salud es un derecho fundamental. En cada timbre que suena y en cada puerta que se abre, Visitando Corazones confirma que la prevención, acompañada de cercanía humana, puede transformar vidas.