El presidente municipal de San Luis Potosí, Enrique Galindo Ceballos, defendió el modelo de atención a perros en situación de calle al asegurar que el Ayuntamiento no opera una perrera tradicional, sino un esquema basado en bienestar animal. Sin embargo, vecinos de distintas colonias han expresado preocupación por la presencia de manadas y posibles riesgos para peatones.
El edil explicó que los animales son capturados y sometidos a procesos de evaluación y socialización en el Área de Bienestar Animal, donde incluso se integran en grupos para modificar conductas. No obstante, ciudadanos cuestionan la efectividad de estos programas ante reportes recurrentes en zonas como Villa Magna, Jardín y Balcones del Valle.
Galindo reconoció que existen perros con conductas agresivas y que, en esos casos, se solicita asesoría técnica para definir acciones. Aun así, el tema ha generado tensiones entre quienes exigen mayor control por seguridad y colectivos animalistas que rechazan medidas que puedan afectar a los animales.
El alcalde sostuvo que su gobierno actúa bajo el principio del bien común, priorizando la vida, la libertad y la seguridad de las personas. Sin embargo, críticos señalan que la falta de una infraestructura más amplia o de medidas preventivas contundentes podría dejar en incertidumbre a vecinos que demandan soluciones inmediatas.
Mientras la administración municipal insiste en que el enfoque es humanitario y equilibrado, la discusión sobre cómo atender de manera eficaz la problemática de perros en vía pública continúa abierta en la capital potosina.