A poco más de un año de que el balón ruede en la Copa del Mundo, la conversación ya no gira solo en torno a estadios y calendarios, sino a la seguridad. Desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum fue enfática: Guadalajara cuenta con “todas las garantías” para recibir los partidos del Copa Mundial de la FIFA 2026, incluso después de los episodios violentos registrados tras la muerte de Nemesio Oseguera, alias “El Mencho”.
La mandataria sostuvo que no existe “ningún riesgo” para los aficionados que visiten la capital jalisciense en junio próximo, cuando la ciudad albergará cuatro encuentros mundialistas. México, recordó, será sede de 13 partidos distribuidos entre Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, en un torneo compartido con Estados Unidos y Canadá que colocará nuevamente al país bajo los reflectores globales.
Los hechos que encendieron las alertas ocurrieron el pasado domingo, tras un operativo federal que derivó en la muerte del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. La reacción incluyó bloqueos carreteros, vehículos incendiados y disturbios en la zona metropolitana. No obstante, el gobierno federal asegura que la situación está contenida y que, en coordinación con autoridades estatales y municipales, se reforzaron los dispositivos de seguridad.
Más allá del mensaje político, el desafío es también simbólico: demostrar que una ciudad golpeada por la violencia puede convertirse en anfitriona confiable de uno de los eventos deportivos más vistos del planeta. Para Sheinbaum, garantizar la tranquilidad de visitantes y residentes no es solo un requisito logístico, sino una prioridad nacional en la antesala de la máxima fiesta del futbol.