La plaza principal de Villa de Pozos se convirtió en escenario de una mañana cargada de simbolismo. Entre uniformes escolares, funcionarios municipales y familias reunidas, el izamiento del lábaro patrio marcó la conmemoración del LXXXVI aniversario del Día de la Bandera, una fecha que cada 24 de febrero invita a reflexionar sobre identidad y pertenencia.
Al frente de la ceremonia estuvo la presidenta concejal, Paty Aradillas, quien dirigió un mensaje centrado no solo en el significado histórico de la bandera, sino en su dimensión cotidiana. Recordó que los colores nacionales no son únicamente un emblema oficial, sino un recordatorio permanente de los valores que sostienen a la comunidad: respeto, solidaridad y trabajo compartido.
El momento más emotivo llegó cuando alumnos de tercer grado de primaria realizaron el Juramento a la Bandera y entonaron el tradicional Canto a la Bandera frente al mástil monumental. Sus voces, firmes y aún infantiles, dieron a la ceremonia un tono distinto: el de una generación que aprende desde temprano el peso simbólico de los gestos cívicos.
En su intervención, Aradillas subrayó que la patria se construye con acciones diarias y no solo con discursos. “Ustedes son la esperanza viva de México”, expresó a las niñas y niños presentes, invitándolos a honrar el símbolo nacional a través de metas alcanzadas y actitudes responsables. El acto concluyó con un llamado a mantener vivo el orgullo de ser mexicanos, no como consigna, sino como compromiso activo con el municipio y el país.