Ante el incremento de casos de sarampión en el país, el doctor Luis Fernando Pérez González, docente de la Facultad de Medicina de la UASLP y especialista en Pediatría e Infectología Pediátrica, subrayó que la vacunación sigue siendo la principal barrera de protección. Si bien reconoció que en los últimos dos meses se han intensificado las acciones sanitarias, consideró que el refuerzo debió activarse desde que se identificaron los primeros contagios.
El especialista explicó que uno de los focos más importantes del brote se ubicó en Chihuahua, donde la curva comienza a descender; sin embargo, en otras entidades la tendencia continúa al alza. A su juicio, la aplicación de millones de dosis y el anuncio de nuevas jornadas de inmunización representan un paso acertado para ampliar la cobertura y proteger a quienes aún son vulnerables.
Recordó que el esquema regular contempla dos dosis: la primera al año de edad y la segunda alrededor de los 18 meses. En contextos de brote, puede aplicarse una dosis adicional entre los 6 y 11 meses en zonas de alto riesgo o ante viajes internacionales, aunque esta no sustituye el esquema completo. “La protección real se logra cuando se cumplen las dos dosis establecidas”, enfatizó.
Pérez González advirtió que el sarampión no es una enfermedad leve. No existe tratamiento específico contra el virus y las complicaciones pueden incluir neumonía, infecciones de oído e incluso encefalitis. Además, alertó sobre la llamada “amnesia inmunológica”, un debilitamiento temporal del sistema de defensas tras la infección. Por ello, exhortó a madres, padres y personas adultas a revisar sus cartillas y acudir a los centros de salud si tienen dudas, pues la vacuna —concluyó— es la herramienta más eficaz para evitar contagios y proteger la vida.