La memoria también se legisla. En el Congreso de la Ciudad de México fue presentada una iniciativa para declarar el 28 de enero como el Día de las Niñas y las Mujeres Indígenas, una fecha que aspira a colocar en el calendario oficial el reconocimiento a quienes han sostenido, en silencio y con constancia, la identidad cultural de la capital.
La propuesta fue impulsada por la diputada Xóchitl Bravo Espinosa, integrante de Morena, quien planteó que la conmemoración no debe quedarse en el terreno simbólico. El objetivo, explicó durante sesión ordinaria, es generar conciencia social sobre la relevancia de las mujeres indígenas en la preservación de lenguas, tradiciones y valores comunitarios que siguen vivos en distintos rincones de la ciudad.
La fecha elegida coincide con el nacimiento y fallecimiento de Luz Jiménez, mujer nahua originaria de Milpa Alta, reconocida por su contribución en la conservación del náhuatl y la transmisión de saberes ancestrales. La legisladora subrayó que su figura representa a muchas otras mujeres que han resguardado la herencia cultural sin ocupar titulares.
El planteamiento incorpora de manera explícita a las niñas indígenas, al considerar que en ellas descansa la continuidad de las raíces comunitarias. La iniciativa sostiene que visibilizarlas hoy es apostar por un futuro donde la diversidad no sea un discurso, sino una práctica cotidiana que fortalezca la identidad histórica de la Ciudad de México.