En San Luis Potosí, la lucha contra el dengue y el chikungunya no solo se libra en hospitales, sino también en calles, patios y azoteas. Con el arranque de la Primera Jornada Nacional enfocada en estas enfermedades, el estado apuesta por una estrategia que combina tecnología, brigadas en campo y la participación activa de la población.
Como parte de este esfuerzo, los Servicios de Salud fortalecieron su capacidad operativa con la entrega de equipo especializado al personal de vectores, tras gestiones realizadas ante el Centro Nacional de Prevención y Control de Enfermedades. La inversión, cercana a los 4 millones de pesos, se traduce en herramientas que permitirán ampliar la cobertura en las siete Jurisdicciones Sanitarias.
Entre los insumos distribuidos destacan 22 termonebulizadores, cuatro generadores de aerosoles fríos, 10 bombas aspersoras manuales y aspiradoras para mosquitos, equipos que facilitarán intervenciones más rápidas y efectivas en zonas de riesgo. Este despliegue busca consolidar resultados previos: en 2025, el estado registró una reducción del 78 por ciento en casos de dengue y no reportó defunciones por esta causa.
Sin embargo, el reto no recae únicamente en las autoridades. La estrategia también pone el acento en la prevención desde el hogar, con acciones como eliminar recipientes que acumulen agua, utilizar repelentes y mantener espacios limpios. En ese equilibrio entre acción institucional y corresponsabilidad ciudadana, se construye una barrera más sólida frente a enfermedades que cada temporada ponen a prueba al sistema de salud.