Por Redacción Contra Réplica

Crisis hídrica en San Luis Potosí: Detectan arsénico y otros contaminantes en agua subterránea

Más de 300 muestras analizadas revelan riesgos para la salud por contaminación natural y actividad humana.

San Luis Potosí enfrenta un panorama preocupante en materia hídrica, ya que la problemática no solo se limita a la escasez del recurso, sino también a la calidad del agua disponible. Investigaciones recientes realizadas por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí evidenciaron la presencia de contaminantes como arsénico, fluoruro y uranio en agua subterránea que abastece a distintos sectores de la zona metropolitana.

Los estudios forman parte de la Agenda Hídrica 2025 y fueron desarrollados por especialistas de la Facultad de Ingeniería, quienes analizaron más de 300 muestras provenientes de pozos urbanos, agrícolas e industriales. De acuerdo con los resultados, una proporción importante supera los límites recomendados para consumo humano. El investigador Antonio Cardona Benavides señaló que el hallazgo resulta alarmante debido a que varios de los pozos evaluados son utilizados directamente para el suministro de agua a la población.

Los datos revelan que la contaminación responde tanto a factores naturales como a la intervención humana. Por un lado, la composición geológica del subsuelo favorece la presencia de ciertos minerales; sin embargo, también se identificaron evidencias de filtraciones provenientes de actividades agrícolas, urbanas e industriales. Al menos el 13 por ciento de las muestras mostró un impacto claramente antropogénico, lo que indica que contaminantes superficiales están alcanzando acuíferos incluso a grandes profundidades.

Entre los principales hallazgos destaca la presencia simultánea de arsénico y fluoruro, lo que sugiere una fuente común. Asimismo, se detectaron concentraciones menores de uranio y la presencia de nitratos en zonas específicas. Estos últimos suelen relacionarse con residuos domésticos, fertilizantes y descargas industriales, lo que refuerza la preocupación sobre la gestión del recurso.

Especialistas advierten que el consumo prolongado de agua contaminada puede generar afectaciones graves a la salud. El arsénico se vincula con distintos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares; el fluoruro puede provocar fluorosis dental y ósea; el uranio está relacionado con daño renal; y los nitratos afectan la oxigenación de la sangre, principalmente en bebés. El riesgo aumenta cuando estos elementos aparecen de manera conjunta, como ocurre en varias áreas.

Aunque aún existen zonas donde el agua cumple con estándares adecuados, los expertos alertan que cada vez son menos. Ante este escenario, se plantea la necesidad de replantear la gestión integral del agua, fortalecer la regulación y garantizar que el suministro destinado al consumo humano sea seguro.