Por Redacción Contra Réplica

De estudiante a doctora, la ruta que transforma sonrisas en San Luis Potosí

Una egresada de estomatología de la UASLP comparte los retos, aprendizajes y motivaciones detrás de una profesión exigente y profundamente humana.

Elegir una carrera en el área de la salud no siempre nace de certezas, a veces comienza como una intuición. Así fue para Liliana Edith H. Palomares, quien encontró en la estomatología un camino que con el tiempo se convirtió en vocación. Cuatro años después de egresar, su experiencia refleja no solo la exigencia académica, sino el impacto directo que tiene esta disciplina en la vida de las personas.

La formación en la Facultad de Estomatología de la UASLP, explica, va más allá de lo teórico. Desde las primeras prácticas clínicas, el contacto con pacientes obliga a desarrollar habilidades técnicas y humanas. En ese proceso, el seguimiento de cada caso se vuelve clave: observar la evolución de quienes llegan en busca de atención y se van con una mejora tangible marca el sentido de la profesión.

Pero el ejercicio profesional no es lineal. En consulta, cada paciente representa un reto distinto, muchas veces alejado de lo aprendido en los libros. La toma de decisiones, el análisis y la empatía se vuelven herramientas indispensables para enfrentar escenarios complejos, donde el trato digno y cercano es tan importante como el conocimiento clínico.

A la par de su práctica, Palomares ha encontrado en la docencia un espacio inesperado pero significativo. Hoy combina la atención dental con la enseñanza en nivel secundaria y universitario, mientras se prepara para iniciar una especialidad en ortodoncia. En su recorrido, reconoce que el aprendizaje no termina con un título, y que el respaldo familiar fue clave para sostener un camino que, aunque demandante, tiene una recompensa clara: devolverle a alguien la confianza de sonreír.