En Soledad de Graciano Sánchez, la cuenta regresiva ya se siente en las calles. A cinco días del inicio de la Feria Nacional de la Enchilada, el municipio afina detalles para recibir a miles de visitantes en una celebración que ha dejado de ser solo gastronómica para convertirse en un punto de encuentro social y cultural.
El corazón de esta feria está en un platillo que nació de la casualidad y terminó por definir a toda una región. Fue en 1919 cuando una mezcla accidental de masa con chile dio origen a las enchiladas potosinas, una receta que con el tiempo trascendió el ámbito local hasta consolidarse como símbolo de identidad. Hoy, esa historia se transforma en un evento que proyecta a Soledad más allá de sus fronteras.
La feria, que surgió hace 14 años con la intención de dar visibilidad a este ícono culinario, ha crecido hasta posicionarse como una de las celebraciones más representativas del estado. Su evolución no solo ha fortalecido el orgullo comunitario, también ha generado una dinámica económica que beneficia a comerciantes, cocineras tradicionales y prestadores de servicios.
En esta edición, el enfoque no solo está en la fiesta, sino en garantizar una experiencia ordenada y accesible. Con operativos y servicios listos, el municipio apuesta por una feria donde la tradición se viva con seguridad, en un entorno que busca reunir a familias, visitantes y generaciones enteras alrededor de un mismo sabor: el de la identidad compartida.