Adjudicación directa domina contratos municipales
La forma en que los municipios contratan obras y servicios vuelve a colocarse bajo la lupa. De acuerdo con datos recientes, el uso de la adjudicación directa se ha convertido en la vía predominante para asignar contratos, una práctica que, aunque legal en ciertos casos, abre cuestionamientos sobre transparencia y eficiencia en el manejo de recursos públicos.
El titular del órgano de fiscalización estatal señaló que, si bien la ley contempla excepciones para evitar licitaciones abiertas, en la práctica muchos entes públicos recurren a estos mecanismos sin sustentar adecuadamente sus decisiones. La consecuencia más visible es la integración deficiente de expedientes, una irregularidad que aparece de manera constante en las revisiones realizadas por la autoridad auditora.
Más allá del cumplimiento normativo, el problema tiene una dimensión económica. Cuando se omiten procedimientos competitivos, los contratos pueden encarecerse, afectando directamente al erario. En algunos casos, explicó el auditor, los bienes o servicios sí se entregan, pero a costos superiores, lo que termina trasladando el impacto a la ciudadanía sin que exista necesariamente una mejora en la calidad.
El escenario plantea la necesidad de ajustes estructurales. Desde la fiscalización se propone reforzar el marco legal para limitar el uso indiscriminado de excepciones y establecer sanciones más estrictas. Mientras tanto, el dato estadístico deja ver una tendencia clara: la adjudicación directa no solo es frecuente, sino que se ha normalizado en la gestión municipal, convirtiéndose en un punto clave del debate sobre transparencia y rendición de cuentas.