El papa León XIV colocó a la inteligencia artificial en el centro del debate ético y social mundial con la publicación de su primera encíclica, “Magnifica Humanitas”, un documento de 130 páginas donde cuestiona el creciente poder tecnológico y alerta sobre los riesgos de una sociedad cada vez más dominada por algoritmos y plataformas digitales.
En el texto, el pontífice sostiene que la inteligencia artificial no puede considerarse una herramienta “moralmente neutra” y advierte sobre el peligro de que la tecnología termine subordinando la dimensión humana a intereses económicos y sistemas automatizados. León XIV criticó además que el control de los datos, las infraestructuras digitales y las plataformas tecnológicas esté concentrado en grandes corporaciones privadas capaces de influir en la vida pública y en las condiciones de acceso al conocimiento.
La encíclica también aborda el impacto social y ambiental detrás del desarrollo tecnológico. El papa denunció nuevas formas de explotación vinculadas a la extracción de minerales esenciales para la industria digital y señaló que, en algunas regiones del mundo, niñas, niños y adolescentes trabajan en condiciones peligrosas para sostener la demanda global de dispositivos y sistemas de inteligencia artificial. A ello sumó una crítica a la deshumanización contemporánea, donde las personas corren el riesgo de ser reducidas únicamente a datos, productividad o rendimiento.
El documento, presentado por el propio pontífice junto a especialistas en inteligencia artificial como Christopher Olah, cofundador de Anthropic, también retomó temas como la guerra, la esclavitud y la responsabilidad ética de la Iglesia. León XIV rechazó la idea de que la tecnología pueda justificar conflictos armados y aseguró que “ningún algoritmo puede hacer moralmente aceptable la guerra”. Analistas internacionales consideran que “Magnifica Humanitas” podría tener un impacto similar al que generó “Laudato Si” en el debate ambiental hace más de una década.