El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) afirmó que la política arancelaria aplicada por la administración de Donald Trump modificó las condiciones del comercio internacional, por lo que las métricas tradicionales ya no son suficientes para evaluar el desempeño comercial de México. En ese contexto, consideró necesario adoptar nuevos indicadores que permitan medir la competitividad del país con base en las ventajas que mantiene para acceder al mercado de Estados Unidos.
De acuerdo con el organismo, entre enero de 2024 y abril de 2026 México fortaleció su posición como proveedor estratégico de Estados Unidos al conservar una ventaja arancelaria frente a sus principales competidores, mantener un elevado aprovechamiento de los beneficios del T-MEC y consolidar una relación comercial basada en cadenas de producción integradas, más que en una competencia directa entre ambas economías.
El IMCO destacó que, pese al aumento de las tensiones comerciales internacionales, el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá ha continuado funcionando como el principal mecanismo para preservar el acceso preferencial al mercado estadounidense y fortalecer la integración económica de América del Norte. No obstante, advirtió que industrias como la del acero, el aluminio y el sector automotriz enfrentan condiciones más complejas derivadas de las nuevas medidas arancelarias.
Ante la revisión del T-MEC prevista para el 1 de julio, el instituto consideró que México llega en una posición relativamente favorable, respaldado por su papel dentro de las cadenas regionales de suministro y por las ventajas competitivas que conserva frente a otros países exportadores hacia Estados Unidos.
Como parte de su análisis, el IMCO propuso evaluar la posición comercial de México mediante cuatro indicadores complementarios: el arancel implícito por país y sector, que mide el costo real de acceso al mercado estadounidense; el cumplimiento de las reglas de origen y la base gravable de las exportaciones; la participación de México en el déficit comercial de Estados Unidos, como reflejo de su capacidad para atender la demanda de ese mercado; y el cociente de reciprocidad comercial por sector, que permite determinar si la relación bilateral responde a esquemas de coproducción o de competencia.