El Gobierno de México ha recuperado un total de 17 mil 878 bienes arqueológicos e históricos que permanecían fuera del país, como resultado de las acciones de repatriación impulsadas desde 2018 para proteger el patrimonio cultural nacional. Así lo informó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que destacó los avances alcanzados mediante la colaboración con gobiernos e instituciones internacionales.
Las piezas recuperadas se encontraban en colecciones privadas, museos o estaban destinadas a ser subastadas en distintos países, principalmente en Estados Unidos, Canadá, España, Francia e Italia. A través de gestiones diplomáticas, procesos de diálogo y acciones legales, las autoridades mexicanas han logrado evitar la comercialización de objetos considerados parte fundamental de la historia y la identidad del país.
Entre los bienes más representativos destaca un cráneo decorado con mosaicos de color turquesa, atribuido a la cultura mixteca, que permanecía en exhibición en el Museo de Etnología de Leiden, en los Países Bajos. También sobresale un panel perteneciente a la cultura maya, originario del estado de Chiapas, que representa a un gobernante y posee un importante valor histórico y artístico.
El director del INAH, Omar Vázquez, señaló que la recuperación de estas piezas forma parte de una estrategia permanente para fortalecer la memoria histórica de México y devolver al país objetos que forman parte de su legado cultural.
Indicó que este esfuerzo ha sido posible gracias a la cooperación internacional y al diálogo con diversas naciones, lo que ha permitido consolidar una política de protección del patrimonio arqueológico e histórico mexicano.
La campaña de repatriación comenzó durante la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador y continúa como una política de Estado enfocada en impedir el tráfico ilícito de bienes culturales y promover su conservación para las futuras generaciones.
Las autoridades reiteraron que cada pieza recuperada representa una parte de la historia nacional y contribuye a preservar la identidad de los pueblos originarios, además de fortalecer el conocimiento sobre las distintas culturas que dieron origen a México.