Al menos 19 personas murieron tras las inundaciones registradas en el distrito nepalí de Rasuwa, donde un río se desbordó violentamente y arrastró viviendas, vehículos y estructuras. Las autoridades mantienen un amplio operativo de rescate ante la magnitud de los daños y el número de personas cuyo paradero aún se desconoce.
Entre los desaparecidos figuran 384 turistas, de acuerdo con un registro preliminar de la Oficina de Turismo de Nepal. De esa cifra, 291 son extranjeros y 93 ciudadanos nepaleses, muchos de ellos vinculados con actividades turísticas en una región frecuentada por excursionistas y peregrinos.
La emergencia afectó particularmente a Syabrubesi, localidad considerada punto de partida para la ruta de senderismo de Langtang, además de zonas utilizadas por viajeros que se dirigen hacia Kailash Mansarovar. La corriente arrastró grandes cantidades de lodo y escombros, complicando las labores de localización y acceso.
Testigos describieron escenas de destrucción mientras el agua avanzaba por las comunidades. Suman Chalise, residente de la zona, relató que observó cómo la corriente se llevaba camiones, viviendas y personas, mientras familiares de algunos afectados aguardaban noticias sobre sus seres queridos.
La tragedia también tuvo repercusiones al otro lado de la frontera. Medios estatales de China reportaron un deslizamiento de tierra en la región del Tíbet, cerca del paso de Gyirong, y señalaron que el presidente Xi Jinping ordenó movilizar recursos para una operación de rescate de gran escala.
Nepal atraviesa actualmente la temporada del monzón, periodo en el que las lluvias provocan recurrentes inundaciones y deslaves. Especialistas han advertido que el cambio climático puede incrementar la intensidad y frecuencia de estos fenómenos extremos, elevando el riesgo para comunidades y zonas turísticas.