Rusia habría brindado asistencia tecnológica a Irán para desarrollar una nueva generación de misiles de crucero supersónicos, de acuerdo con una investigación que identificó un programa denominado C430L y cuya colaboración se habría extendido durante los últimos años.
El proyecto contempla presuntamente la participación de especialistas rusos en el desarrollo de un sistema de propulsión tipo estatorreactor, tecnología que permitiría mantener velocidades superiores a la del sonido durante el vuelo. El armamento podría tener aplicaciones contra embarcaciones y objetivos terrestres.
La investigación señala que Irán ya habría construido y realizado pruebas de vuelo con el sistema de propulsión. Sin embargo, hasta ahora no se han encontrado evidencias de que Teherán haya desplegado un misil de crucero supersónico desarrollado con esta asistencia.
Los indicios sobre la cooperación fueron obtenidos mediante el análisis de correspondencia rusa filtrada, registros de desplazamientos y patentes vinculadas con tecnología militar. El programa habría involucrado a Rosoboronexport y a NPO Mashinostroyenia, compañías relacionadas con la industria de defensa rusa.
De concretarse, el desarrollo representaría un avance significativo para las capacidades militares iraníes, particularmente frente a embarcaciones militares estadounidenses desplegadas en Medio Oriente. La velocidad de este tipo de armas puede reducir el tiempo disponible para detectar y responder a una amenaza.
La presunta transferencia tecnológica ocurre mientras Moscú y Teherán estrechan su cooperación militar. Irán ha suministrado drones a Rusia empleados en la guerra de Ucrania, mientras autoridades ucranianas han acusado al Kremlin de apoyar el fortalecimiento de las capacidades militares iraníes.
El programa C430L se insertaría así en una relación tecnológica y militar cada vez más amplia entre Rusia e Irán, con China también señalada como otro de los países con los que Teherán busca ampliar sus capacidades de defensa.