A más de 17 meses de que entraron en vigor los lineamientos federales para regular los alimentos que se venden dentro de las escuelas, San Luis Potosí mantiene una estrategia enfocada en mejorar la oferta disponible para estudiantes y fomentar hábitos alimenticios más saludables.
Las disposiciones comenzaron a aplicarse el 29 de marzo de 2025 y establecieron criterios para la preparación, distribución y comercialización de alimentos y bebidas en los centros educativos. También restringieron la venta y promoción de productos considerados de bajo valor nutricional.
En abril de ese año, la Secretaría de Educación de Gobierno del Estado (SEGE) informó que los establecimientos de consumo escolar contaban con certificación de la COEPRIS y contratos vigentes. Además, cada plantel dispondría de un Consejo de Establecimientos de Consumo Escolar y Vida Saludable para apoyar las tareas de supervisión.
La dependencia explicó que la aplicación tendría principalmente un carácter preventivo y aclaró que las disposiciones se concentran en los productos preparados, distribuidos o comercializados dentro de las escuelas, sin intervenir en los alimentos que las familias envían desde casa.
La estrategia nacional “Vive Saludable, Vive Feliz” busca reemplazar productos con elevados niveles de azúcar, grasas o sodio por opciones naturales y preparaciones con mayor aporte nutricional. También contempla capacitación para quienes manejan las cooperativas escolares, además de mecanismos para identificar ventas fuera del horario escolar y planteles con máquinas expendedoras.
Sin embargo, uno de los pendientes en San Luis Potosí es conocer los resultados concretos de la regulación. La información pública disponible no muestra un reporte estatal actualizado que precise cuántas verificaciones se han realizado, qué establecimientos incumplieron, qué productos fueron retirados o si se aplicaron sanciones.
La ausencia de estos datos dificulta conocer si las medidas se aplican de manera homogénea en las distintas regiones del estado.
El reto también trasciende las cooperativas escolares, pues los hábitos de consumo de niños y adolescentes están determinados por un entorno alimentario más amplio.
Como complemento, durante 2026 el DIF Estatal impulsó talleres de “Loncheras Saludables” dirigidos a madres y padres de familia, mientras que sus programas alimentarios escolares han incorporado frutas, verduras y menús nutritivos.
Así, el desafío para las autoridades será no solo mantener la regulación, sino generar indicadores que permitan determinar si los cambios en la oferta escolar están produciendo resultados reales y sostenidos en los hábitos alimenticios de los estudiantes potosinos.