El pago de pensiones y programas sociales dirigidos a la población adulta mayor representa una de las principales obligaciones presupuestarias del Gobierno federal. Al cierre de septiembre de 2026, estos recursos concentraron el 24 por ciento del gasto público ejercido, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
Entre enero y septiembre, las pensiones contributivas correspondientes a jubilados del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Issste), Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) sumaron un billón 261 mil 276.9 millones de pesos, lo que representó un crecimiento real anual del 5 por ciento.
A este monto se agregaron 438 mil 829.7 millones de pesos destinados a la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, así como 42 mil 278.1 millones para el programa Mujeres Bienestar. En ambos casos se reportaron incrementos reales respecto al mismo periodo de 2025, de 6.6 y más de 200 por ciento, respectivamente.
En conjunto, el gasto relacionado con estos esquemas alcanzó un billón 742 mil 384.7 millones de pesos durante los primeros nueve meses del año.
La tendencia está vinculada con el envejecimiento de la población mexicana, fenómeno que, según especialistas y organismos internacionales, representa un desafío para las finanzas públicas. Los resultados de la Encuesta Intercensal 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) también evidenciaron un avance de este cambio demográfico.
Las estimaciones oficiales prevén que el gasto en pensiones contributivas y programas para adultos mayores y mujeres llegue a 2 billones 304 mil 341.2 millones de pesos al cierre de 2026. Para 2027, la proyección asciende a 2 billones 443 mil 601 millones.
Un análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) también expone diferencias en los montos asignados a los distintos sistemas: para 2027, el promedio presupuestado por jubilado de la CFE será de un millón 175 mil 344 pesos, frente a 169 mil 725 pesos para pensionados del IMSS.
Estas cifras reflejan tanto el peso creciente de las obligaciones pensionarias como las diferencias entre los esquemas de retiro y protección social que operan en el país.