El gobierno de Perú declaró el estado de emergencia en mil 380 distritos del territorio nacional ante el riesgo de intensas precipitaciones relacionadas con el fenómeno climático El Niño, que durante los últimos días ha ocasionado inundaciones y afectaciones a distintas comunidades.
La disposición, publicada este martes, tendrá una vigencia de 60 días y comprende localidades de todas las regiones del país. El decreto establece que las autoridades regionales y municipales deberán coordinarse con el gobierno central para implementar medidas inmediatas de protección a la población y reducir los daños en infraestructura.
La declaratoria representa más del 70% de los mil 800 distritos que existen en Perú y responde al peligro que representan las lluvias, así como posibles inundaciones y deslizamientos de tierra.
Las regiones norteñas de Tumbes y Piura, ubicadas en la frontera con Ecuador, figuran entre las zonas afectadas por las precipitaciones registradas desde hace aproximadamente una semana. En Tumbes, el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional reportó 324 personas damnificadas y 110 viviendas inhabitables tras las lluvias del fin de semana.
El riesgo también alcanza a una parte importante de la población peruana. De acuerdo con el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred), más de 9.3 millones de habitantes, cerca de un tercio de la población nacional, se encuentran expuestos a posibles inundaciones y movimientos de tierra.
La Comisión Multisectorial encargada de estudiar el fenómeno El Niño (Enfen) prevé que el evento mantenga una magnitud extraordinaria hasta febrero y posteriormente disminuya de intensidad hacia junio. Científicos vinculados a Naciones Unidas han advertido que podría tratarse de uno de los episodios más intensos registrados.
El Niño provoca un aumento de la temperatura superficial del océano Pacífico y altera los patrones de viento y precipitación, lo que puede generar condiciones meteorológicas extremas.
Perú mantiene presente el antecedente de 1982 y 1983, cuando un episodio de este fenómeno dejó alrededor de 9 mil personas fallecidas por causas directas e indirectas y provocó una contracción económica de 11.6%, según cifras oficiales.