Por Eugenia González

Llaman a no minimizar la violencia y el acoso escolar; advierten sobre daños emocionales en menores

La Jurisdicción Sanitaria Número 1 trabaja en la prevención mediante pláticas y capacitación a docentes y padres de familia; alertan que el bullying y el ciberacoso pueden afectar la autoestima y el rendimiento académico de niñas, niños y adolescentes.

En el marco del Día Internacional contra la Violencia y el Acoso Escolar, incluido el Ciberacoso, Verónica Yazmín Gómez Hernández, encargada del Programa de Salud Mental y Adicciones de la Jurisdicción Sanitaria Número 1, hizo un llamado a padres de familia y docentes a no minimizar las agresiones entre estudiantes y atender oportunamente cualquier señal de violencia que pueda presentarse en los planteles educativos o a través de las redes sociales.

La especialista explicó que este problema se presenta en distintos niveles educativos, desde primaria y secundaria hasta universidades, y representa una situación compleja debido a que las víctimas y quienes ejercen la violencia conviven diariamente en los mismos espacios. Por ello, destacó que la prevención, identificación y atención temprana son fundamentales para evitar que las agresiones aumenten.

Indicó que, desde el Programa de Salud Mental y Adicciones, se realizan actividades de sensibilización y capacitación dirigidas a docentes, con el propósito de proporcionarles herramientas para trabajar el aspecto emocional de los estudiantes, identificar conductas violentas y actuar oportunamente. También se imparten pláticas a padres de familia para fortalecer la prevención desde el entorno familiar.

Gómez Hernández advirtió que las agresiones físicas, psicológicas y verbales que experimentan niñas, niños y adolescentes pueden repercutir en su autoestima, concentración y desempeño académico, además de generar temor para participar y expresarse dentro del salón de clases. Subrayó que estas conductas no deben justificarse como simples juegos o conflictos propios de la edad, especialmente cuando se presentan de manera constante.

Finalmente, recomendó que padres de familia y autoridades educativas mantengan comunicación permanente, establezcan protocolos de atención y busquen acompañamiento psicológico tanto para quienes sufren las agresiones como para quienes las ejercen. Señaló que el objetivo no debe ser excluir o etiquetar a los estudiantes, sino intervenir desde las primeras señales para atender las causas de la violencia, proteger la salud mental y evitar que estas conductas se reproduzcan en otros entornos.