La Ciudad de México se iluminó de vida y tradición con la celebración del Día de Muertos, destacando dos eventos emblemáticos: el Desfile de Alebrijes Monumentales y la Marcha Zombie. Ambos acontecimientos recorrieron las principales calles del Centro Histórico, atrayendo a miles de asistentes.
En su 16ª edición, el Desfile y Concurso de Alebrijes Monumentales, organizado por el Museo de Arte Popular, fue un espectáculo de color y creatividad. Casi 200 alebrijes gigantes, representaciones de seres híbridos, mitológicos e imaginarios, llenaron las avenidas con su magia. Estos impresionantes modelos desfilaron desde el Zócalo hasta el Ángel de la Independencia, cautivando a los espectadores con su originalidad y detalle.
Mientras tanto, la Marcha Zombie ofreció una experiencia diferente, en la que participantes caracterizados de diversas formas, algunos con un toque humorístico y otros más aterradores, recorrieron las calles, celebrando la vida y la muerte de una manera única y festiva.
Ambos eventos no solo celebran la cultura mexicana, sino que también promueven la unión familiar y el reconocimiento de las tradiciones que enriquecen la identidad nacional. Los asistentes pudieron disfrutar de la diversidad artística y el talento de los creadores, haciendo de esta celebración una experiencia inolvidable. La Ciudad de México continúa demostrando que sus festividades son un reflejo de su rica herencia cultural, siempre dispuesta a celebrar la vida y honrar a quienes han partido.