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Alberto Flores
El emparrillado

Colapsos

Colapsar. En la más sencilla de sus definiciones, caer, desplomarse. En los deportes es un término comúnmente usado para referirse a un equipo que tenía grandes aspiraciones de llegar hasta las últimas instancias de su torneo, esperanzar a sus fanáticos, a las organizaciones mismas, para terminar de una manera atroz y ni siquiera llegar a los mínimos estándares requeridos.

Miren, es algo que siempre pasa. Pasa en todos los deportes, les pasa a todos los deportistas y les seguirá pasando por el resto de la eternidad, porque de otra manera los fanáticos no tendríamos como alimentarnos de las desgracias ajenas que tanto disfrutamos. Esa sensación de ver al más fuerte desplomarse sobre sus rodillas, como el rey Ozymandias, al ver como todos los factores le juegan en contra es un gusto culposo de cada fanático.

Mientras escribo esta entrada me doy cuenta de que tal vez ya hablé de este tema, pero es que es inevitable alegrarse por la desgracia ajena; más de alguien que a nuestros ojos se veía invencible.   más porque, como siempre pasa, es inevitable para mí mencionar que estamos ante varias caídas en picada en el microcosmos de la NFL:

A los vaqueros de Dallas siempre es delicioso verlos caer, más cuando sus mismos jugadores son captados en cámara diciendo con una mueca de legible desagrado “Apestamos”.

Los Santos de Nueva Orleans empezaron como uno de los equipos más fuertes de la campaña y al día de hoy han hilado 7 derrotas consecutivas, una de ellas contra el peor equipo de la campaña.

Los Vikingos de Minnesota, a pesar de que ganaron su partido, se le pueden ver varios parches y varias carencias que se hacen más evidentes mientras más avanzan las semanas.

Los Bucaneros de Tampa Bay podrán no estar en una situación tan complicada, pero sin sus dos principales receptores tienen qué pensar afuera de la caja para sacarle partidos a equipos sustancialmente menos talentosos.

Los Broncos de Denver ya dejaron ver que su buena racha era sólamente la fortuna de no haber enfrentado a ningún oponente lo suficientemente fuerte como para batallar.

Y finalmente, los Osos de Chicago, cuya temporada puede que penda de un hilo luego de que decidieran arriesgar y provocar una lesión a su joven mariscal en un partido que estaba ya totalmente perdido (y que no debió ser así).

No quiero señalar a nadie, no quiero burlarme de nadie porque todavía hay mucha temporada y uno de los equipos que se puede caer es precisamente el mío. Pero eso sí: si los Jefes de Kansas City colapsan, creo que va a ser necesario declarar feriado nacional para todos. Nada en contra de los Jefes, pero ya saben: Taylor Swift (¡JA! ¡Una vez más metí esa mención!)