Al momento de escribir esta entrada, los Osos de Chicago han sido derrotados en el juego de Día de Acción de Gracias que anualmente se celebra en Detroit. Pongamos sobre la mesa que Detroit no había ganado en este evento desde el 2021, pongamos sobre la mesa que Chicago jugó un mejor juego en la segunda mitad que Detroit, pongamos sobre la mesa que Detroit tuvo muchas bajas en el encuentro… y Chicago perdió.
Los osos de Chicago han perdido sus últimos tres juegos en condiciones extremadamente desfavorables para ellos. No puedo evitar pensar que Dios odia a los Osos de Chicago, y en lugar de ver a los Vaqueros de Dallas (como afirma el dueño de los Vaqueros, Jerry Jones,que hace) se dedica a buscar formas de perjudicar a los Osos para su propio entretenimiento y el nuestro.
Dos partidos perdidos por una patada, y en Acción de Gracias por un manejo de reloj atroz. Y muy a pesar de que corrieron a su entrenador ofensivo antes de esta racha de tres gabinetes de derrotas cómicas, parece que suspendieron de sus labores a la persona equivocada.
Me parece increíble como Caleb Williams, muy a pesar de la mala administración de la organización, de sus coaches que se ven perdidos en cada ocasión que aparecen en la pantalla, y con una línea ofensiva carente de nociones básicas de futbol americano, sigue demostrando que tal vez es el jugador franquicia que la ciudad de los grandes lagos necesita para consolidarse como un equipo competitivo. El muchacho no es malo, pero parece que una vez más veremos un caso en donde la organización no se adapta al jugador.
En este momento, veo como todo el talento que los Osos agregaron durante la temporada baja de la NFL se merma bajo un montón de problemas de cultura y administración. Y es una situación lamentable haber visto como empezaron tan bien la temporada y ahora están al fondo de la División Norte de la Nacional y con las posibilidades de playoffs resbalándoseles entre los dedos. Y lo frustrante es que son muy talentosos y lo han demostrado haciéndole partidos muy buenos y cerrados a sus rivales de división (que también tienen los mejores récords de la conferencia), pero como las fuerzas divinas necesitan un bufón para balancear las fuerzas naturales, una temporada más los Osos estarán en el limbo de la comedia y un equipo competente.
Lanzaré una pregunta al aire ¿Cuánto durará Caleb Williams si continúa esta situación? Y lo repito y marquen mis palabras: Caleb Williams es la respuesta para Chicago, pero Chicago no es la respuesta para Caleb Williams.