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Alberto Flores
El emparrillado

Un adelanto

Miren. vamos a quitarnos la máscara de la fantasía para hablar con la cara de la verdad ante todos ustedes. O bueno, a lo mejor guardo cierto idealismo en mis palabras, pero objetivamente hay dos equipos que, no solo han demostrado ser los mejores en esta temporada que se aproxima a su ocaso, sino que también son los equipos preferidos por el público en general: Los Bills de Búfalo y los Leones de Detroit.

Los primeros tienen un equipo modesto, pero excepcional en ejecución. Pueden hacer daño por tierra, o construir un muro defensivo para evitar desastres. Pero la joya de la corona del equipo neoyorquino es su mariscal Josh Allen. Está jugado a un nivel absurdo de competencia, corre, pasa, atrapa, dirige, propone, impulsa, busca oportunidades. Allen debería estar como único competidor en la conversación del Jugador Más Valioso de la temporada (si no fuera por el corredor de las Águilas de Filadelfia, Shaquon Barkley) porque lo que está demostrando en la cancha es, a falta de un adjetivo mejor, una grosería.

Búfalo acaba de perder contra los Rams, es cierto, pero varios de esos errores vinieron de la unidad de equipos especiales que ha sido quienes los han tropezado esta campaña. Pero también es cierto que son los únicos que pudieron ganarle a los “suertudos” de Kansas City, y quizá tengan por fin la oportunidad de llegar al Súper Tazón esta temporada y finalmente exorcizar esas 4 derrotas consecutivas en el gran escenario que padecieron en los 90’s.

Por otro lado está Detroit. Nunca han estado en el Súper Tazón y nunca han estado siquiera en la conversación del equipo favorito para llegar a él. hasta ahora.

Son un equipo físico, competente, completo, casi sin carencias o muy adecuados para solventarlas. y además de todo son divertidos de ver jugar, son agresivos, se complementan y se ve que es un equipo que se entiende a niveles que otros equipos quizá tarden más de una década en construir lo que a Detroit le costó mostrar en más de 50 años de fracasos.

Tienen una derrota contra Tampa Bay y han estado muy cerca de perder contra los Empacadores, Vikingos y Osos… pero se entiende porque son sus rivales de división y juegan dos veces al año contra ellos; y aún así no han bajado la mano ni se la han puesto fácil a ninguno de estos equipos. Han sabido responder ante la adversidad, a diferencia de lo que les pasó en el Campeonato de Conferencia del año pasado contra los 49ers de San Francisco.

Este domingo se ven las caras. Y no exagero en mencionar que tanto yo, como toda latinoamérica y la humanidad unida, esperamos que este sea el aperitivo para el partido que tendremos el 14 de febrero. Ojalá tengamos la oportunidad de ver a dos nuevos equipos porque, sí mucho Mahomes y todo lo que quieran, pero ya basta de los Jefes de Kansas City. Es hora de ver nuevos equipos con hambre de ganar buscando levantar su primer Trofeo Lombardi.

Si llegan los Jefes, les juro que me mato.