El cuidado de los riñones ha dejado de ser un tema exclusivo de adultos. En San Luis Potosí, el Instituto Mexicano del Seguro Social encendió las alertas sobre el impacto que los hábitos cotidianos están teniendo en la salud renal de jóvenes, un sector que comienza a enfrentar padecimientos que antes aparecían en etapas más avanzadas de la vida.
De acuerdo con especialistas, factores como la mala alimentación, el sedentarismo y la falta de seguimiento médico están acelerando el deterioro de la función renal. A esto se suman enfermedades como la diabetes y la hipertensión, cuyo mal control incrementa de forma considerable el riesgo de desarrollar complicaciones crónicas que afectan directamente a los riñones.
El problema, explican, radica en que estos órganos cumplen funciones esenciales para el equilibrio del cuerpo: eliminan toxinas, regulan líquidos y mantienen estables minerales clave. Sin embargo, infecciones urinarias recurrentes, el sobrepeso, el consumo excesivo de alcohol y el uso indiscriminado de medicamentos pueden dañarlos de manera progresiva, muchas veces sin síntomas evidentes en las primeras etapas.
Cuando el daño avanza sin ser detectado, las consecuencias pueden escalar a tratamientos complejos como diálisis o incluso trasplantes. Por ello, el llamado es claro: ante cualquier señal de alerta o sospecha de infección, es fundamental acudir a revisión médica. La prevención, insisten, sigue siendo la herramienta más efectiva para evitar que una enfermedad silenciosa se convierta en una condición de por vida.