La salud mental comienza a ocupar un lugar más visible en la agenda pública de San Luis Potosí. Durante el primer trimestre de 2026, el Instituto Temazcalli registró más de 30 mil atenciones, una cifra que refleja la creciente demanda de servicios psicológicos y de acompañamiento en las cuatro regiones del estado.
Detrás de estos números hay una diversificación de servicios que apunta a distintos sectores de la población. La atención a niñas, niños y adolescentes, así como el acompañamiento a personas con trastorno del espectro autista, forman parte de una estrategia que busca intervenir desde etapas tempranas. A esto se suman miles de pruebas toxicológicas que permiten detectar riesgos asociados al consumo de sustancias.
En el ámbito de las adicciones, el modelo combina atención ambulatoria con esquemas de internamiento voluntario en comunidad terapéutica. Este enfoque intenta ir más allá de la contención inmediata, apostando por procesos de rehabilitación que integren seguimiento y reinserción social.
Sin embargo, el avance no solo se mide en consultas, sino en prevención. Más de 20 mil personas han sido alcanzadas por programas enfocados en generar conciencia y reducir riesgos. En un contexto donde los problemas de salud mental crecen de forma silenciosa, la ampliación de cobertura plantea un reto mayor: sostener una red de atención que no solo responda, sino que también logre anticiparse.