El pulso de la ciudad también se mide en sus parques. Este fin de semana, más de 72 mil personas salieron a apropiarse de los espacios verdes en San Luis Potosí y Matehuala, donde los parques dejaron de ser solo áreas de descanso para convertirse en escenarios de convivencia, deporte y contacto con la naturaleza.
En los Parques Tangamanga I y II, así como en el Parque Las Camelias, familias completas ocuparon canchas, senderos y áreas verdes en una jornada que reflejó la necesidad de espacios abiertos accesibles y seguros. Niñas, niños y adultos encontraron en estos sitios un respiro frente al ritmo cotidiano de la ciudad.
Pero la actividad no se limitó al esparcimiento. La jornada incluyó la plantación de más de 300 árboles de distintas especies, desde frutales hasta nativas, en una acción que mezcla memoria y sostenibilidad. La reforestación, realizada en colaboración con la familia Torres Villet, también funcionó como un homenaje a Carmenchú Villet Cantú de Torres Corzo.
Más allá de la cifra de visitantes, el fin de semana dejó una señal clara: los espacios públicos no solo se usan, se construyen colectivamente. Cuando la recreación se cruza con el cuidado ambiental, los parques dejan de ser paisaje y se convierten en parte activa de la vida social, marcando una ruta donde bienestar y comunidad avanzan de la mano.